Sintomas de la menopausia

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Sintomas de la menopausia
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Muchas mujeres en edad productiva acuden a mi consulta preocupadas porque tienen síntomas que se relacionan con la menopausia, o simplemente tienen temores acerca de esta etapa de su vida y el efecto que puede tener sobre sus actividades habituales tanto en el hogar, libido y su desempeño laboral, debido a los múltiples mitos o comentarios negativos que se han trasmitido sobre el tópico a través de los años; así mismo muchas se preocupan sobre los efectos que  las hormonas ocasionarán sobre su organismo. En esta oportunidad trataré de dar respuestas concretas y sencillas a algunas de sus interrogantes.

¿Cómo sé que estoy menopaúsica?
La menopausia es el momento en el cual la mujer tiene su último periodo menstrual, se produce cuando los ovarios dejan de liberar óvulos lo que puede  ocurrir repentinamente y en otros casos como un proceso gradual. En el caso de que hayan extirpado quirúrgicamente los ovarios, es posible que tengas una “menopausia inducida” y experimentes los síntomas en forma repentina, sin cambios graduales. Situación similar se presenta en tratamientos médicos oncológicos, como la quimioterapia y la radioterapia en los que se  puede provocar una menopausia prematura. Por lo general, la mujer llega a la menopausia cuando tiene alrededor de 50 años: “Si no has tenido la menstruación  durante más de un año”, no estás embarazada o tienes una enfermedad, es muy probable que estés llegando a la “menopausia”.

Otro término que se confunde mucho es el de Climaterio: período que abarca la pre menopausia, peri menopausia y postmenopausia.    La “pre-menopausia” es el momento a partir del cual empieza a haber irregularidades menstruales. La “peri-menopausia” son los 12 meses anteriores y posteriores a la menopausia. La “postmenopausia” va desde que finaliza la perimenopausia hasta que la mujer entra en el periodo senil.

¿Cuáles son los síntomas de la menopausia?
Mientras más cercana estés de la menopausia, las menstruaciones comienzan a ser más irregulares, su intervalo puede ser más corto o más largo (más frecuente) así como abundante en algunos casos en forma de hemorragia. Simultáneamente  con el anterior cambio,  las mujeres experimentan otros síntomas, los cuales generan preocupación y no debemos ignorar.

Los síntomas más comunes incluyen:
Infecciones frecuentes  de las vías urinarias bajas.
No se ha encontrado asociación causal entre la menopausia y las infecciones del tracto urinario recurrentes tanto como deseo  de orinar y ardor o irritación al momento de ir al baño. Algunos estudios reportan una  asociación a este síntoma, sin embargo en la práctica diaria notamos que esto no es así, a menos que haya habido otro conjunto de condiciones presentes como partos distócicos, prolapsos genitales, alteraciones anatómicas de las vías urinarias. Los cambios fisiológicos (acortamiento de la uretra distal, alcalinización del pH vaginal y desaparición del lactobacilos) podrían aumentar la susceptibilidad de contraer una infección urinaria en algunas mujeres.

  • Cambios en el deseo sexual, sequedad vaginal o penetración dolorosa.
    ¿Puede la menopausia afectar mi impulso sexual? Sí. Las mujeres frecuentemente sienten menos deseo sexual cuando tienen síntomas durante la perimenopausia. En muchas de ellas, el deseo sexual vuelve cuando cesan los síntomas de la menopausia. Algunas mujeres sienten un mayor deseo sexual porque ya no están preocupadas por los embarazos no planificados. Por otro lado, aproximadamente 3 de cada 10 mujeres no recuperan el nivel de deseo una vez que dejan de tener los síntomas de la menopausia. Entre las razones más comunes por la cual las mujeres no disfrutan del sexo durante la perimenopausia y después de la menopausia es la sequedad vaginal. Los síntomas de la sequedad vaginal incluyen: Picazón vaginal, ardor vaginal, sensación de presión, deseo de orinar frecuentes o urgentes, dolor o hemorragia leve durante el acto sexual o la masturbación. Puedes experimentar uno, algunos o ninguno de estos síntomas de la menopausia. Los cambios hormonales que se producen en el climaterio van a incidir en aquellos órganos que tienen receptores para estrógenos. Tras la menopausia se produce una pérdida de elasticidad del introito vulvar, reducción de la actividad de las glándulas así como  del grosor del epitelio escamoso vaginal, lo que permite una disminución de la lubrificación y, en algunas mujeres, sequedad vaginal y dispareunia. A medida que avanza la postmenopausia, la atrofia vaginal es más importante y los síntomas de sequedad vaginal y dispareunia son más manifiestos. Algunos estudios muestran que las mujeres sexualmente activas presentan una menor atrofia vaginal. Los lubricantes a base de agua pueden ayudar con la sequedad vaginal y son de venta libre. Tu Ginecólogo puede recetarte cremas, comprimidos o anillos de estrógeno. Estos productos pueden hacer que la masturbación y los juegos sexuales con una pareja sean más agradables durante la perimenopausia y después de la menopausia. Mujer Latina USA, de  estos factores, los más importantes son los psicosociales, y entre ellos, la experiencia sexual previa de cada mujer, su personalidad, su nivel educativo, el estrés, la situación física y psicológica, los cambios en la relación de pareja y los sentimientos hacia la misma.
  • Calores y sudores nocturnos: ondas repentinas o graduales de calor corporal que duran de 30 segundos a 5 minutos.
    ¿Por qué tengo calores y sudores nocturnos?. No se conoce exactamente el origen de los calores y los sudores nocturnos. Pueden estar relacionados con el cambio que se produce en los niveles hormonales del cuerpo durante la perimenopausia y la menopausia. Existen varias teorías sobre la fisiopatología de los síntomas vasomotores. Actualmente se cree que la ausencia  de estrógenos, o de algunos de sus metabolitos, podría alterar el normal funcionamiento del centro termorregulador del hipotálamo. Este hecho explicaría los síntomas vasomotores que se presentan tras una ooforectomía. Se definen como una sensación subjetiva de calor que habitualmente se asocia a una vasodilatación cutánea y sudoración que se sigue de un descenso de la temperatura corporal y aceleración transitoria de la frecuencia cardíaca. Pueden durar desde unos pocos segundos hasta varios minutos y su intensidad y frecuencia son muy variables. Cuando los sofocos tienen lugar durante la noche y son intensos pueden alterar el sueño. Durante los calores, puedes sentir un cosquilleo en los dedos o el corazón puede latir más rápido. La temperatura de la piel se puede elevar, el rostro se ruboriza y puedes comenzar a sudar de forma repentina. Los sudores nocturnos son calores intensos que las mujeres experimentan mientras duermen. Pueden ser tan intensos que mojan las sábanas. Los calores son comunes: durante la perimenopausia, más de 3 de cada 4 mujeres tienen calores. Todos los días, una de cada 2 mujeres en la perimenopausia puede experimentar uno. Durante más de cinco años, 1 de cada 10 mujeres continuarán teniendo calores. Diversos estudios observacionales muestran de manera consistente una asociación causal entre los síntomas vasomotores y la disminución de estrógenos. Los sofocos y las sudoraciones nocturnas pueden provocar alteraciones del sueño y en consecuencia cuadros de fatiga, irritabilidad, disminución de la concentración y falta de memoria. El insomnio, la cefalea y los mareos, aunque pueden estar presentes en mujeres con síntomas vasomotores intensos, no han mostrado una asociación causal con la disminución de estrógenos.
  • Irritabilidad:
    Los principales estudios prospectivos y revisiones sistemáticas disponibles no han encontrado asociación entre las alteraciones del estado de ánimo (depresión y ansiedad) y la menopausia. Los factores sociales, familiares, laborales y las alteraciones previas del estado de ánimo se han mostrado más determinantes.
  • Mastalgia:
    La etiología de la mastalgia (dolor que se presenta en las glándulas mamarias) tanto en la etapa pre menopáusica como en la postmenopausia, es incierta aunque puede estar relacionada con la variabilidad hormonal que precede al cese de la función ovárica. Diversos estudios muestran que la mastalgia disminuye con la menopausia.
  • Problemas para dormir:
    Casi nunca este síntoma viene solo, en general es producto de la alteración de  factores de la esfera bio-psico social en la cual se desenvuelven las mujeres. Alrededor de la mediana edad algunas mujeres empiezan a tener problemas para lograr una buena noche de sueño tranquilo. Tal vez usted no pueda dormirse fácilmente, o se despierta muy temprano. Los sudores nocturnos la pueden despertar. Es posible que le cueste dormirse nuevamente si se despierta durante la noche.
  • Enfermedades cardiovasculares:
    La ECV se caracteriza por tener una etiología multifactorial. El incremento de riesgo coronario está ligado sobre todo al incremento de factores de riesgo que aparecen con la edad. El envejecimiento, la hipertensión arterial, la dislipemia, la diabetes, el hábito tabáquico, el sedentarismo, la obesidad y los antecedentes familiares son los factores más importantes y se potencian entre sí.  La enfermedad cardiovascular (ECV) es la primera causa de muerte en los países desarrollados. En cambio la mortalidad por enfermedad cerebrovascular es más frecuente en mujeres (31% y 26%, respectivamente). Uno de los efectos de los estrógenos es aumentar (a nivel del metabolismo hepático) la producción de HDL (o colesterol bueno) y disminuir las cifras de LDL (o colesterol malo). También disminuye la absorción intestinal del colesterol que ingerimos en la dieta. Las LDL son las transportadoras del colesterol desde el hígado al resto del cuerpo. Si están en exceso pueden quedar depositadas en los vasos sanguíneos formando las placas de ateroma que pueden bloquear pequeñas venas y arterias. Las HDL transportan el colesterol desde las diferentes partes del cuerpo al hígado para su excreción. Éstas están más aumentadas en mujeres en edad fértil que en hombres. Una vez que la mujer entra en el periodo de la menopausia los niveles se igualan a las de los hombres y aumenta el riesgo cardiovascular.
  • Fracturas y Osteoporosis:
    La osteoporosis es una enfermedad sistémica del esqueleto caracterizada por una baja masa ósea y alteraciones de la microarquitectura del tejido óseo. Estos cambios comportan unan disminución de la resistencia del hueso y un incremento de la fragilidad y de la susceptibilidad de fractura. La osteoporosis es un proceso crónico que se desarrolla con la edad y que está relacionada con diversas enfermedades y tratamientos e influenciada por factores hereditarios, ambientales y de estilo de vida. El  hueso es un tejido vivo que se encuentra en constante remodelación y recambio óseo. Su tamaño, resistencia y mineralización aumentan durante las etapas de desarrollo, con un pico máximo en la tercera década de la vida. Después de conseguir este pico, comienza de manera gradual y lenta una inevitable pérdida de masa ósea. La pérdida de masa ósea ocurre más tempranamente en las mujeres y experimenta una aceleración al cesar la producción estrogénica. Inicialmente el ritmo de pérdida aumenta en la perimenopausia y en los primeros años después de la menopausia, para posteriormente disminuir e igualarse al de los varones. El ritmo de pérdida de masa ósea en los primeros años de la postmenopausia varía de forma importante. En la gran mayoría de las mujeres, este ritmo de pérdida regresa a niveles similares a los años previos al climaterio. En un grupo reducido de mujeres este ritmo acelerado de pérdida puede ser más prolongado en el tiempo.
  • Cambios de la esfera cognoscitiva:
    Con la edad disminuye de forma  progresiva de la capacidad cognitiva, lo cual es  muy variable entre las personas. Los determinantes de esta variabilidad son inciertos pero al parecer que las mujeres presentan un mayor riesgo de desarrollar enfermedad de Alzheimer. A pesar de que las mujeres desarrollan demencia con mayor frecuencia debido a su mayor longevidad, la incidencia específica por edad también muestra tasas superiores entre las mujeres. Aunque se ha sugerido que el déficit de estrógenos podría proteger a la mujer frente al deterioro cognitivo y la demencia, no se ha demostrado una asociación significante con la menopausia. Los estudios poblacionales muestran resultados inconsistentes y los longitudinales no han encontrado asociación entre la menopausia y la disminución de la capacidad cognitiva (dificultad de concentración y pérdida de memoria).
  • Alteraciones musculo esqueléticas:
    A la luz de los conocimientos actuales  no se ha  demostrado una asociación entre la menopausia y las manifestaciones músculo-esqueléticas (algias articulares). A pesar de que numerosas mujeres refieren dolor y rigidez articular, no se ha mostrado que estos síntomas varíen con la menopausia. El estudio PEPI (Postmenopausal Estrogen/Progestin Interventions Trial) no ha mostrado una tendencia significativa en la mejoría del dolor musculo esquelético en mujeres con Terapia hormonal.
    Dr. Freddy Bello Rodriguez
    Medico Ginecólogo-Obstetra
    Venezuela

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